Te has quedado fuera de un apartamento turístico
Es el aviso más frecuente del verano en toda esta costa, y el único en el que la cerradura no es el primer problema. Lo primero es quién puede autorizar que esa puerta se abra, porque no eres tú.
La puerta no es tuya, y eso lo cambia todo
Cuando alguien se queda fuera de su casa, la cosa es sencilla: es su casa. En un apartamento turístico no. Tú tienes derecho a estar dentro esa semana, pero la vivienda responde ante otra persona, y quien puede pedir que se fuerce o se manipule una cerradura es quien responde de ella: el propietario, o la agencia que la gestiona.
No es una manía del gremio. Un cerrajero que abre una puerta a quien no puede acreditar que tiene derecho sobre ella se está metiendo en un problema serio, y te mete a ti también. Ningún cerrajero que trabaje en regla lo hace, y si alguno te dice que sí, ese es justo el que no quieres en tu puerta.
Lo que resuelve el 90 % de los casos, y suele tardar un mensaje
Casi todos los apartamentos turísticos los lleva una agencia o un gestor, no el dueño directamente. Esa gente contesta rápido, porque la cerradura es suya y el problema también: tienen un cliente en la escalera y una reseña en juego.
Lo práctico: manda por WhatsApp el contacto de quien te alquiló, o la confirmación de la reserva donde aparezca. Hablamos nosotros con ellos y se resuelve entre profesionales. Suele ser un mensaje y unos minutos, y te ahorra estar tú explicando el problema en un idioma que a lo mejor no es el tuyo, a las once de la noche.
Y hay algo que mucha gente no prueba: buena parte de estos pisos tienen caja de llaves con código en el portal. Antes de nada, mira el correo de la reserva. Más de una vez el código estaba ahí desde el principio.
Qué NO hacer
No fuerces la puerta ni pruebes a abrir con una tarjeta. En una cerradura moderna no funciona, y lo que sí consigue es rayar el frontal o descolocar el resbalón, que convierte una apertura de 69 € en una cerradura nueva que además vas a pagar tú porque la has roto tú.
Y no llames al primer número de un anuncio con «desde 30 €». En la temporada alta de esta costa es donde más aparece el timo clásico: un precio de reclamo por teléfono y una factura de tres cifras en la puerta, cuando ya estás cansado y con la maleta en el rellano. En la guía de precios está explicado con detalle.
Quién paga esto
Depende de por qué te has quedado fuera, y conviene saberlo antes de discutirlo. Si la cerradura ha fallado, es del propietario: es un defecto de la vivienda que te ha alquilado. Si has perdido las llaves o se ha cerrado la puerta contigo fuera, normalmente es tuyo.
En la práctica, muchas agencias lo adelantan y lo descuentan de la fianza. Que quede dicho por escrito antes de que nadie trabaje es lo que evita la discusión después, y por eso aquí el precio va siempre en la conversación de WhatsApp antes de salir.
Preguntas frecuentes
- ¿Podéis abrir si no localizo al propietario?
- No mientras no haya nadie que responda de la vivienda y lo autorice. Sí podemos intentar localizarlo nosotros si nos das el contacto o la reserva, y es lo que suele desatascar el asunto. Si es imposible, la salida no es forzar la puerta: es la agencia, el seguro de la vivienda o, en casos extremos, la policía.
- Es de madrugada y estoy con niños en la calle.
- Dilo en el primer mensaje, porque cambia el orden de las cosas. Vamos hacia allí mientras se localiza a quien puede autorizar, en vez de esperar sentados a que conteste. Lo que no cambia es que la puerta no se toca sin esa autorización.
- ¿Cuánto cuesta?
- La misma tarifa que cualquier apertura, que está publicada entera: no hay recargo por ser turista ni por ser agosto. Lo que mueve el precio es la hora del día y el tipo de cerradura, y lo tienes por escrito antes de que salga nadie.
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