Cómo saber si un cerrajero te está timando
El timo del cerrajero es de los más rentables que hay porque se hace en el peor momento posible: de noche, con prisa y sin alternativas. Tiene un guion, y es reconocible.
El guion, paso a paso
Empieza con un anuncio y un precio de reclamo: «apertura desde 30 €». Ese número no es mentira del todo, y eso es lo que lo hace legal: existe algún caso teórico en el que se aplicaría. No es el tuyo, y quien contesta el teléfono ya lo sabe.
Sigue con una llamada en la que no se te da un precio cerrado. «Depende», «lo vemos allí», «tranquilo, es barato». Es deliberado: mientras no haya cifra, no hay nada que discutir después.
Y acaba en tu puerta, con alguien que ya está trabajando cuando te da el importe real. Ahí ya son las dos de la mañana, llevas dos horas fuera de casa, y la diferencia entre discutir y pagar te parece pequeña. Ese cálculo lo han hecho ellos antes que tú.
Las señales, antes de que venga nadie
No te dan un precio cerrado por escrito. Es la señal número uno y basta con ella. Un cerrajero que no sabe lo que va a cobrar es un cerrajero que aún no ha decidido cuánto te puede cobrar.
El número que aparece es un 900 o un móvil que cambia entre anuncios, y quien contesta no sabe decirte desde qué población sale la moto. Muchos de esos anuncios son centralitas que revenden el aviso al que pase por la zona.
Te dicen que hay que taladrar antes de haber visto la puerta. La mayoría de las puertas se abren sin romper nada, y decidir eso por teléfono es imposible.
No hay dirección, ni NIF, ni nombre de empresa en ningún sitio. Ojo con este: yo mismo no publico esos datos en esta web por decisión propia, así que no lo tomes como prueba única — pero combinado con lo demás, dice mucho.
Las señales, cuando ya está en la puerta
El precio ha subido respecto al del teléfono y la explicación es vaga. Un precio puede cambiar si la situación es distinta a la que contaste, pero entonces se te dice ANTES de empezar y se te explica qué es distinto.
Empieza a taladrar sin decir nada. Una cerradura taladrada ya no tiene marcha atrás y ya no se puede discutir si hacía falta.
No te da factura, o te da un papel sin desglosar. Sin desglose no puedes reclamar y tu seguro no te va a reembolsar nada.
Te presiona con el tiempo o con miedo: «esto es muy inseguro», «hay que cambiarlo todo ya». Un cambio de cerradura casi nunca es urgente esta noche.
Qué hacer si ya estás dentro del timo
Pide la factura desglosada antes de pagar. Es tu derecho y la mayoría de las veces basta con pedirla para que el importe baje solo.
Si el precio es escandaloso, paga con tarjeta si puedes y guarda todo. Una tarjeta deja rastro y permite reclamar; el efectivo, no.
Reclama después: hoja de reclamaciones, consumo de tu comunidad autónoma o denuncia si hubo engaño claro. No lo vas a resolver esa noche, pero se resuelve.
Y no dejes que taladre nada mientras no haya un precio dicho por escrito.
Lo que sí es normal que cueste más
Para que esto no se lea como que todo precio alto es un timo: hay cosas que legítimamente cuestan más. La madrugada, los domingos y festivos. Una cerradura de seguridad frente a una estándar. Una puerta con la llave echada frente a una de golpe. Una puerta ya forzada, donde el mecanismo está dañado.
La diferencia no está en el importe: está en si te lo dijeron antes o después.
Preguntas frecuentes
- ¿Cuánto debería costar una apertura normal?
- En esta zona, una puerta cerrada de golpe en día laborable está en el entorno de los 69-79 € con IVA, y de madrugada sube a unos 119 €. La tarifa completa está publicada en la web, precio a precio, para que no tengas que fiarte de mi palabra.
- Me han cobrado 400 € por abrir una puerta. ¿Puedo hacer algo?
- Sí. Reclama con la factura: hoja de reclamaciones del establecimiento, organismo de consumo de tu comunidad y, si hubo engaño, denuncia. Que sea difícil no significa que sea imposible, y muchas de esas empresas dependen de que nadie reclame.
- ¿Por qué publicas la tarifa entera si eso te quita margen?
- Porque el margen que da esconderla sólo funciona una vez por cliente. Un precio publicado se puede comparar y eso me quita a los clientes que buscan sólo lo más barato, pero me deja a los que vuelven a llamar.
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